21.9.09

Menos dinero a partidos

Se trató de mi primera columna publicada en un medio impreso de circulación nacional. Harta emoción y agradecimiento... por cierto, el tema principal "Usted lo vio primero en este blog": Menos dinero a partidos, 14.09.09. Mil gracias a Andrés Lajous por la invitación.



http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/45652.html

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Menos dinero a partidos
Alberto Serdán Rosales
El Universal
18 de septiembre de 2009



Mientras la mayoría padece, unos cuantos se aprovechan. El ejemplo más claro y ofensivo es que, si dejamos sin vigilancia a los partidos políticos, éstos recibirán más de 3 mil millones de pesos en 2010. Diversos grupos sociales ya proponen un cambio en la Constitución para reducir este financiamiento. A grandes males, grandes remedios.

En la peor crisis económica de las últimas décadas, el aporte de recursos a los partidos crece. Los ríos de dinero son constantes porque estas instituciones se las arreglaron para meter su financiamiento en la Constitución. La bolsa a repartir se calcula con 65% del salario mínimo para el Distrito Federal, multiplicado por el número de ciudadanos inscritos en el padrón electoral. Así, no importa lo que ocurra en las votaciones o en la economía, los partidos garantizan de este modo su tajada porque la población aumenta al igual que el salario mínimo. Esto es inmoral e inaceptable y tiene que cambiar.

Para pasar de la protesta a la propuesta, el movimiento gestado a raíz de la promoción del voto nulo en su carácter de Asamblea Nacional Ciudadana ha planteado la reducción del financiamiento a los partidos, apoyado por muchos individuos y grupos como Alianza Cívica y Propuesta Cívica.

De manera concreta, se busca un cambio en la Constitución para modificar la fórmula con la que se calculan los ingresos de dichas agrupaciones para que, al sustituir el referente del “padrón electoral”, sea la “votación nacional emitida” la que determine su financiamiento.

Se trata de cambiar unas cuantas palabras al artículo 41 de la Constitución para que el financiamiento se calcule multiplicando el número total de votos válidos emitidos para un partido o coalición en la elección inmediata anterior, en lugar del “número total de ciudadanos inscritos en el padrón electoral”, como actualmente dice el texto.

Esta sencilla modificación hará que el financiamiento de los partidos se sujete a sus propios resultados electorales y a su capacidad para convencer a la ciudadanía de que sus candidaturas son, en efecto, la mejor opción política. También dará el poder a la ciudadanía para que, si no la convencen, pueda optar por la anulación de su voto y afectar con ello el dinero recibido por los partidos. Los sufragios adquirirán así un nuevo sentido y en el marco de una previsible reforma electoral, esta modificación pondrá a prueba la verdadera voluntad democrática de los partidos políticos.

Además, con este cambio los ciudadanos ahorrarán cerca de mil 800 millones de pesos en el presupuesto del próximo año. Si se piensa en cifras concretas, con estos recursos 213 mil 672 personas superarían la línea de pobreza extrema rural durante un año. Visto de otra manera, podrían comprarse 458 mil computadoras, 550 mil estufas, 465 mil refrigeradores, 706 mil lavadoras o podrían instalarse 431 mil letrinas. Todos, artículos que la gente pobre compraría de tener el dinero (Sedesol, 2004).

Existen diversas maneras de involucrarse. La Asamblea Nacional Ciudadana cuenta con una página de internet en la que pueden encontrarse las acciones para apoyar esta causa (http://www.anciudadana.org). También ha abierto una red social (http://grou.ps/anciudadana) para intercambiar opiniones sobre esta y otras propuestas relacionadas con la implantación de mecanismos de democracia directa (como el valor jurídico del voto nulo, el plebiscito, el referéndum, la iniciativa ciudadana y la revocación del mandato), así como con el impulso a candidaturas independientes. Además, puede difundirse esta propuesta, identificar maneras para incorporarla en el ámbito estatal y exigir a los legisladores que hagan los cambios correspondientes.

En el mar del oprobio, sobresalen los partidos políticos. Se han convertido en espejo de la degradación de la vida pública y han sido fuente inagotable de escándalos relacionados con el poder corruptor del dinero que reciben. Acabemos con esta casta de privilegiados. No podemos darnos el lujo de tener la democracia más cara de Latinoamérica y, al mismo tiempo, a más de 50 millones de mexicanos viviendo en pobreza. El presupuesto no es de los partidos políticos, sino de la ciudadanía: es el dinero de sus impuestos. Es hora de que los partidos le rindan cuentas y que este pequeño cambio en la Constitución sea un gran cambio para la democracia y la dignidad civil.

http://twitter.com/albertoserdan

Secretario técnico de Propuesta Cívica, AC, promotor de Esperanza Marchita

16.9.09

141 pesos al año

141 pesos al año
Sergio Aguayo Quezada
Reforma
16 de septiembre de 2009


Es una vergüenza que el presidente de la República y el secretario de Hacienda usen a los pobres para justificar nuevos impuestos cuando, entre el 2000 y el 2005, las principales empresas mexicanas sólo pagaron 141 pesos al año por concepto de Impuesto al Valor Agregado (IVA) e Impuesto sobre la Renta (ISR).

En el primer punto de su decálogo del 2 de septiembre, Felipe Calderón se comprometió a "concentrar la fuerza y los recursos del Estado mexicano" en frenar el "crecimiento de la pobreza". Días después, el titular de Hacienda, Agustín Carstens, dio su visión sobre el quebranto de las finanzas públicas. Aun con los recortes al gasto público, el faltante para el 2010 es de casi 300 mil millones de pesos. Para compensar quieren aumentos permanentes a los impuestos por 175 mil millones; destaca la "Contribución para el Combate a la Pobreza": un mini-IVA del 2 por ciento a las ventas. En el 2006 la Auditoría Superior de la Federación (ASF) publicó una investigación sobre la devolución de impuestos federales entre el 2000 y el 2005. En los primeros cinco años del gobierno de Vicente Fox casi se duplicó el monto de los impuestos regresados a los contribuyentes mexicanos. Sin embargo, advirtió el auditor, las "devoluciones de impuestos... se encuentran altamente concentradas, generando una situación de privilegio para unos cuantos contribuyentes lo que contraviene el principio de equidad fiscal" (ASF, Auditorías Especiales. Devolución de impuestos que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público efectuó a los contribuyentes, 2006).

Pongamos cifras: cada una de las 50 empresas más grandes de México pagaron, en promedio, 74 pesos por ISR y 67 pesos por IVA entre el 2000 y el 2005. ¡141 pesos al año! ¡705 pesos por los cinco años! Aunque la Auditoría no identifica por nombre a las empresas, uno puede suponer que entre ellas están los gigantes de todos conocidos.

Es inmoral pero no ilegal. Lo que hacen las empresas es contratar a ejércitos de contadores y fiscalistas para aprovechar al máximo las oportunidades que brinda el marco legal aprobado por el Congreso de la Unión. El resultado es la inequidad estructural. Comparémoslo con el ISR pagado por quien percibe un salario de 10 mil pesos al mes. Como rara vez presenta declaraciones anuales porque no está obligado a hacerlo, no se beneficia de las magras deducciones a las que tiene derecho. Cada mes, el fisco le quita por ISR 1,037 pesos; muchísimo más de lo pagado por los gigantes en un año.

Cuando la Auditoría Superior de la Federación publicó el documento antes mencionado, hubo una sacudida mediática que fue sepultada rápidamente por otros escándalos. Ejecutivo y Legislativo reaccionaron con indiferencia preservándose intacta la estructura que permite tanta inequidad en el pago de impuestos. Cuando en sus discursos de inicios de septiembre Calderón y Carstens guardaron silencio sobre los "regímenes especiales" (así se les conoce a los privilegios que en 2009 pueden representar hasta 733 mil millones de pesos -SHCP, Presupuesto de Gastos Fiscales 2008), es obvio que optaron por la preservación de un orden establecido que beneficia a unos cuantos. ¿Seguirá encontrando complicidad en los legisladores?

El análisis crítico se alimenta de información confiable. Por ello, en mi columna del 26 de agosto ("Las tres pistas"), defendí el trabajo realizado durante los últimos años por Arturo González de Aragón, titular de la Auditoría Superior de la Federación, quien periódicamente informa sobre despilfarros, ineficiencias y corrupciones. Como en los próximos meses los diputados tomarán la decisión de removerlo o ratificarlo en el cargo, el panismo se apresuró a descalificarlo: César Nava y Josefina Vázquez Mota cuestionaron públicamente su "honorabilidad, profesionalismo e imparcialidad".

Como el panismo no sustentó acusaciones tan graves, podría contraargumentarse que sus adjetivos provienen del resentimiento por la información generada y difundida por el auditor. Entre otros informes, debe irritarles que haya documentado la hiriente inequidad en el pago de los impuestos. Panistas y priistas prefieren a personajes como José Luis Soberanes, el opaco presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos que se ha distinguido por su disposición a tomar en cuenta los puntos de vista y los intereses de los poderosos.

Felipe Calderón proclamó, en su discurso del 2 de septiembre, que "es la hora de cambiar, y es la hora de cambiar a fondo". ¡Que lo demuestre atacando los "regímenes especiales" y distribuyendo mejor la carga fiscal! Lo mismo podría decirse de los partidos y de los diputados y senadores que aprobarán las leyes de ingresos y egresos para el próximo año. En tanto no lo hagan, caerán en la hipocresía de lloriquear por los pobres mientras preservan un régimen de injusticias. Parafraseando a un clásico: cobrarán, pero no convencerán.


Colaboraron el contador Rafael Arenas Hernández y Alberto Serdán Rosales.

14.9.09

Menos dinero a partidos


Por Alberto Serdán Rosales


Como saben, el paquete económico fue entregado el 8 de septiembre. Al mismo tiempo surgieron una serie de preguntas y críticas relacionadas con la propuesta de un incremento generalizado a los impuestos.

Entre los diversos mecanismos de recaudación, sobresale la “Contribución para el Combate a la Pobreza”: un impuesto con una tasa de 2 por ciento aplicable a todas las ventas (con muy pequeñas excepciones) lo cual, de facto, incrementaría el IVA al 17 por ciento y también gravaría alimentos y medicinas.

También hay incrementos en el resto de los impuestos porque, es una realidad, el Estado no puede sostenerse con una recaudación tan baja, con una producción petrolera a la baja y con gastos a la alza.

La trampa parece insalvable cuando amplios sectores de la población no perciben la necesidad de contribuir ante la corrupción, la voracidad y la irracionalidad en muchos rubros del gasto que se mantienen intactos.

Hay algunas señales de que el gobierno se ajustará el cinturón y que pretenden dirigir esta alza de impuestos hacia programas sociales, pero los esfuerzos palidecen cuando no se tocan estructuralmente privilegios que nos resultan sensibles –e insultantes– por lo que representan.

Uno de ellos es el de los partidos políticos: entidades de interés público que se han convertido en refugio de corruptos y vividores del presupuesto. Son una fuente inagotable de escándalos relacionados con el poder corruptor del dinero, alejándolos de sus principios y acercándolos a la defensa de intereses particulares y clientelares.

Así, con casos documentados desde el Pemexgate hasta los Amigos de Fox, los privilegios que mantiene Calderón (como el poder de Elba Esther), pasando por las “ligas” de Bejarano hasta la podredumbre del Partido Verde, la sociedad mexicana vive azorada de una clase política que ahora voltea a sus bolsillos para pedir una mayor contribución.

En medio de la peor crisis económica de las últimas décadas, el financiamiento a los partidos va en franco crecimiento. Esto es inmoral y es inaceptable y tiene que cambiar.

Por eso, una propuesta sencilla:

En 2010, los partidos recibirán 3 mil 012 millones de pesos. Este presupuesto es intocable porque la Constitución (que ellos mismos reformaron) lo permite y los “obliga”. En su artículo 41, fracción II, inciso A, los partidos se las arreglaron para que su dinerito sea constante: dispusieron que para determinar la bolsa a repartirse, se calculara el 65 por ciento del salario mínimo para el Distrito Federal (nada tontos, el Salario Mínimo General es menor) multiplicado por el número de ciudadanos inscritos en el padrón electoral.

Así, no importa lo que ocurra en las votaciones, la economía o los fenómenos naturales, los partidos tienen garantizada su tajada presupuestaria a costa de los contribuyentes, o sea, todas y todos nosotros que pagamos impuestos sea de forma directa como el ISR o de forma indirecta a través del IVA.

Como es nuestro dinero, también es nuestro derecho saber qué hacen con ese dinero. Es nuestro dinero, son nuestras cuentas. Es nuestro dinero y debería ser nuestra la decisión el determinar en qué se gasta.

Por todo lo anterior, la Asamblea Nacional Ciudadana, junto con muchos otros grupos (como Propuesta Cívica y Alianza Cívica), así como personas a título individual, han propuesto la reducción del financiamiento a los partidos. Es un reclamo legítimo.

En este contexto, resulta notable la propuesta* de que haya un cambio en la Constitución para modificar la fórmula con la que se calculan los ingresos de los partidos y que en lugar de que el referente sea el “padrón electoral” sea más bien la “votación nacional emitida” la que determine su presupuesto (se entiende “como votación nacional emitida la que resulte de deducir de la votación total emitida, los votos a favor de los partidos políticos que no hayan obtenido el dos por ciento y los votos nulos” Cofipe, art. 12 fracción 2).

En otras palabras, la Constitución actualmente dice:

“a) El financiamiento público para el sostenimiento de sus actividades ordinarias permanentes se fijará anualmente, multiplicando el número total de ciudadanos inscritos en el padrón electoral por el sesenta y cinco por ciento del salario mínimo diario vigente para el Distrito Federal”.

Queremos que diga:

“a) El financiamiento público para el sostenimiento de sus actividades ordinarias permanentes se fijará anualmente, multiplicando el número total de votos validos emitidos por un partido o coalición en la elección inmediata anterior por el sesenta y cinco por ciento del salario mínimo diario vigente para el Distrito Federal”.

Con esta sencilla modificación, el financiamiento de los partidos estaría sujeto a sus resultados, a su capacidad para convencer a la ciudadanía de que son, en efecto, la mejor opción y daría el poder a los ciudadanos para que, si no nos convencen, anulemos nuestro voto con consecuencias en el dinero que recibirían.

También con esta sencilla modificación nos ahorraríamos cerca de mil 800 millones de pesos, nada menor.

La danza de los millones es canija, y es complicado imaginarse cuánto dinero es. Por ello (y con la ayuda de la página de Profeco y otras fuentes) les presento los siguientes comparativos para dimensionar estas cantidades:

Con el dinero de los partidos que pretenden aprobar en 2010 (3,012 millones de pesos y usando sólo una de las siguientes opciones):

• se comprarían 760 mil 798 computadoras que representan un beneficio a una población que llenaría 29 veces el Estadio Azteca.

• se comprarían 913 mil 558 estufas que representan un beneficio a una población que llenaría 35 veces el Estadio Azteca.

• se comprarían 3 millones 057 mil 868 hornos de microondas que representan un beneficio a una población que llenaría 116 veces el Estadio Azteca.

• se comprarían 772 mil 704 refrigeradores que representan un beneficio a una población que llenaría 29 veces el Estadio Azteca.

• se comprarían 1 millón 172 mil 746 lavadoras que representan un beneficio a una población que llenaría 45 veces el Estadio Azteca.

• se comprarían 1 millón 039 mil 337 aires acondicionados que representan un beneficio a una población que llenaría 40 veces el Estadio Azteca.

• se comprarían 717 mil 143 letrinas que representan un beneficio a una población que llenaría 27 veces el Estadio Azteca.

• se comprarían 51 millones 931 mil 034 idas al cine

• se comprarían 41 millones 891 mil 516 kilos de bistec

• se comprarían 57 millones 590 mil 822 kilos de pechugas de pollo

• se comprarían 268 millones 928 mil 571 litros de leche

• se comprarían 2 mil 347 millones de huevos


Con la reducción propuesta (mil 812 millones de pesos y usando sólo una de las siguientes opciones):

• se comprarían 457 mil 691 computadoras que representan un beneficio a una población que llenaría 17 veces el Estadio Azteca.

• se comprarían 549 mil 591 estufas que representan un beneficio a una población que llenaría 21 veces el Estadio Azteca.

• se comprarían 1 millón 839 mil 594 hornos de microondas que representan un beneficio a una población que llenaría 70 veces el Estadio Azteca.

• se comprarían 464 mil 854 refrigeradores que representan un beneficio a una población que llenaría 18 veces el Estadio Azteca.

• se comprarían 705 mil 517 lavadoras que representan un beneficio a una población que llenaría 27 veces el Estadio Azteca.

• se comprarían 625 mil 259 aires acondicionados que representan un beneficio a una población que llenaría 24 veces el Estadio Azteca.

• se comprarían 431 mil 429 letrinas que representan un beneficio a una población que llenaría 16 veces el Estadio Azteca.

• se comprarían 31 millones 241 mil 379 idas al cine

• se comprarían 25 millones 201 mil 669 kilos de bistec

• se comprarían 34 millones 646 mil 272 kilos de pechugas de pollo

• se comprarían 161 millones 785 mil 714 litros de leche

• se comprarían mil 412 millones de huevos

Incluso, con esta propuesta podríamos lograr que 213 mil 672 personas en el ámbito rural dejaran la pobreza extrema durante un año.

Tons, que ya le bajen ¿no? Esta reducción sería una señal de que les importamos, no hacerlo es echarle más leña al fuego de una hoguera que no está para bollos.


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* Propuesta cocinada por muchas manos pero, de manera relevante, por Rogelio Gómez Hermosillo.

** Un agradecimiento especial a Ángela Guerrero por su sugerencia de hacer comparativos más terrenales.


Fuente:

Cálculos propios con base en los precios de electrodomésticos y alimentos publicados en la sección de “Quién es quién en los precios” de la Procuraduría Federal del Consumidor (consultados el 12 de septiembre de 2009); con base en el precio del equipo de cómputo “EMACHINES EL1600-06M” publicado en OfficeDepot; la población se calculó con 4 personas beneficiadas por artículo (que es el promedio de integrantes por hogar) y se consideró un aforo de 105 mil personas en el Estadio Azteca. Para la cifra de pobreza se usó la línea de pobreza extrema rural establecida por Coneval en 2008.

Los artículos seleccionados (excepto el aire acondicionado, el horno de microondas y las computadoras) forman parte del grupo de artículos que, en su voz, comprarían los más pobres en caso de tener dinero (Encuesta “Lo que dicen los Pobres”, Sedesol, 2004).

3.9.09

Fusilados

Jueves 3 de septiembre de 2009. El Universal. Ciudad Juárez, Chihuahua.— Hombres armados con AK-47 ingresaron anoche en un centro de rehabilitación, formaron a las 22 personas que estaban ahí y dispararon contra ellas; asesinaron a 17 e hirieron de gravedad a cinco. La masacre ocurrió en la colonia Bellavista, a dos cuadras de la Dirección de Tránsito.

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Es el alma fusilada...

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Sueño de una noche de verano
Silvio Rodríguez

Yo soñé con aviones
que nublaban el día,
justo cuando la gente
más cantaba y reía,
más cantaba y reía.

Yo soñé con aviones
que entre sí se mataban
destruyendo la gracia
de la clara mañana,
de la clara mañana.

Si pienso que fui hecho
para soñar el sol
y para decir cosas
que despierten amor.
¿Cómo es posible entonces
que duerma entre saltos
de angustia y horror?

En mi sábana blanca
vertieron hollín,
han echado basura
en mi verde jardín
si capturo al culpable
de tanto desastre
lo va a lamentar.

Anoche tuve un sueño
y anoche era verano
oh verano terrible
para un sueño malvado,
para un sueño malvado.

Anoche tuve un sueño
que nadie merecía
¿Cuánto de pesadilla
quedará todavía,
quedará todavía?

Si pienso que fui hecho
para soñar el sol
y para decir cosas
que despierten amor.
¿Cómo es posible entonces
que duerma entre saltos
de angustia y horror?

En mi sábana blanca
vertieron hollín,
han echado basura
en mi verde jardín
si capturo al culpable
de tanto desastre
lo va a lamentar.

Yo soñé un agujero
bajo tierra y con gente
que se estremecía
al compás de la muerte,
al compás de la muerte.

Yo soñé un agujero
bajo tierra y oscuro
y espero que mi sueño
no sea mi futuro,
no sea mi futuro.

Si pienso que fui hecho
para soñar el sol
y para decir cosas
que despierten amor.
¿Cómo es posible entonces
que duerma entre saltos
de angustia y horror?

En mi sábana blanca
vertieron hollín,
han echado basura
en mi verde jardín
si capturo al culpable
de tanto desastre
lo va a lamentar.


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Futuro.

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