14.9.09

Menos dinero a partidos


Por Alberto Serdán Rosales


Como saben, el paquete económico fue entregado el 8 de septiembre. Al mismo tiempo surgieron una serie de preguntas y críticas relacionadas con la propuesta de un incremento generalizado a los impuestos.

Entre los diversos mecanismos de recaudación, sobresale la “Contribución para el Combate a la Pobreza”: un impuesto con una tasa de 2 por ciento aplicable a todas las ventas (con muy pequeñas excepciones) lo cual, de facto, incrementaría el IVA al 17 por ciento y también gravaría alimentos y medicinas.

También hay incrementos en el resto de los impuestos porque, es una realidad, el Estado no puede sostenerse con una recaudación tan baja, con una producción petrolera a la baja y con gastos a la alza.

La trampa parece insalvable cuando amplios sectores de la población no perciben la necesidad de contribuir ante la corrupción, la voracidad y la irracionalidad en muchos rubros del gasto que se mantienen intactos.

Hay algunas señales de que el gobierno se ajustará el cinturón y que pretenden dirigir esta alza de impuestos hacia programas sociales, pero los esfuerzos palidecen cuando no se tocan estructuralmente privilegios que nos resultan sensibles –e insultantes– por lo que representan.

Uno de ellos es el de los partidos políticos: entidades de interés público que se han convertido en refugio de corruptos y vividores del presupuesto. Son una fuente inagotable de escándalos relacionados con el poder corruptor del dinero, alejándolos de sus principios y acercándolos a la defensa de intereses particulares y clientelares.

Así, con casos documentados desde el Pemexgate hasta los Amigos de Fox, los privilegios que mantiene Calderón (como el poder de Elba Esther), pasando por las “ligas” de Bejarano hasta la podredumbre del Partido Verde, la sociedad mexicana vive azorada de una clase política que ahora voltea a sus bolsillos para pedir una mayor contribución.

En medio de la peor crisis económica de las últimas décadas, el financiamiento a los partidos va en franco crecimiento. Esto es inmoral y es inaceptable y tiene que cambiar.

Por eso, una propuesta sencilla:

En 2010, los partidos recibirán 3 mil 012 millones de pesos. Este presupuesto es intocable porque la Constitución (que ellos mismos reformaron) lo permite y los “obliga”. En su artículo 41, fracción II, inciso A, los partidos se las arreglaron para que su dinerito sea constante: dispusieron que para determinar la bolsa a repartirse, se calculara el 65 por ciento del salario mínimo para el Distrito Federal (nada tontos, el Salario Mínimo General es menor) multiplicado por el número de ciudadanos inscritos en el padrón electoral.

Así, no importa lo que ocurra en las votaciones, la economía o los fenómenos naturales, los partidos tienen garantizada su tajada presupuestaria a costa de los contribuyentes, o sea, todas y todos nosotros que pagamos impuestos sea de forma directa como el ISR o de forma indirecta a través del IVA.

Como es nuestro dinero, también es nuestro derecho saber qué hacen con ese dinero. Es nuestro dinero, son nuestras cuentas. Es nuestro dinero y debería ser nuestra la decisión el determinar en qué se gasta.

Por todo lo anterior, la Asamblea Nacional Ciudadana, junto con muchos otros grupos (como Propuesta Cívica y Alianza Cívica), así como personas a título individual, han propuesto la reducción del financiamiento a los partidos. Es un reclamo legítimo.

En este contexto, resulta notable la propuesta* de que haya un cambio en la Constitución para modificar la fórmula con la que se calculan los ingresos de los partidos y que en lugar de que el referente sea el “padrón electoral” sea más bien la “votación nacional emitida” la que determine su presupuesto (se entiende “como votación nacional emitida la que resulte de deducir de la votación total emitida, los votos a favor de los partidos políticos que no hayan obtenido el dos por ciento y los votos nulos” Cofipe, art. 12 fracción 2).

En otras palabras, la Constitución actualmente dice:

“a) El financiamiento público para el sostenimiento de sus actividades ordinarias permanentes se fijará anualmente, multiplicando el número total de ciudadanos inscritos en el padrón electoral por el sesenta y cinco por ciento del salario mínimo diario vigente para el Distrito Federal”.

Queremos que diga:

“a) El financiamiento público para el sostenimiento de sus actividades ordinarias permanentes se fijará anualmente, multiplicando el número total de votos validos emitidos por un partido o coalición en la elección inmediata anterior por el sesenta y cinco por ciento del salario mínimo diario vigente para el Distrito Federal”.

Con esta sencilla modificación, el financiamiento de los partidos estaría sujeto a sus resultados, a su capacidad para convencer a la ciudadanía de que son, en efecto, la mejor opción y daría el poder a los ciudadanos para que, si no nos convencen, anulemos nuestro voto con consecuencias en el dinero que recibirían.

También con esta sencilla modificación nos ahorraríamos cerca de mil 800 millones de pesos, nada menor.

La danza de los millones es canija, y es complicado imaginarse cuánto dinero es. Por ello (y con la ayuda de la página de Profeco y otras fuentes) les presento los siguientes comparativos para dimensionar estas cantidades:

Con el dinero de los partidos que pretenden aprobar en 2010 (3,012 millones de pesos y usando sólo una de las siguientes opciones):

• se comprarían 760 mil 798 computadoras que representan un beneficio a una población que llenaría 29 veces el Estadio Azteca.

• se comprarían 913 mil 558 estufas que representan un beneficio a una población que llenaría 35 veces el Estadio Azteca.

• se comprarían 3 millones 057 mil 868 hornos de microondas que representan un beneficio a una población que llenaría 116 veces el Estadio Azteca.

• se comprarían 772 mil 704 refrigeradores que representan un beneficio a una población que llenaría 29 veces el Estadio Azteca.

• se comprarían 1 millón 172 mil 746 lavadoras que representan un beneficio a una población que llenaría 45 veces el Estadio Azteca.

• se comprarían 1 millón 039 mil 337 aires acondicionados que representan un beneficio a una población que llenaría 40 veces el Estadio Azteca.

• se comprarían 717 mil 143 letrinas que representan un beneficio a una población que llenaría 27 veces el Estadio Azteca.

• se comprarían 51 millones 931 mil 034 idas al cine

• se comprarían 41 millones 891 mil 516 kilos de bistec

• se comprarían 57 millones 590 mil 822 kilos de pechugas de pollo

• se comprarían 268 millones 928 mil 571 litros de leche

• se comprarían 2 mil 347 millones de huevos


Con la reducción propuesta (mil 812 millones de pesos y usando sólo una de las siguientes opciones):

• se comprarían 457 mil 691 computadoras que representan un beneficio a una población que llenaría 17 veces el Estadio Azteca.

• se comprarían 549 mil 591 estufas que representan un beneficio a una población que llenaría 21 veces el Estadio Azteca.

• se comprarían 1 millón 839 mil 594 hornos de microondas que representan un beneficio a una población que llenaría 70 veces el Estadio Azteca.

• se comprarían 464 mil 854 refrigeradores que representan un beneficio a una población que llenaría 18 veces el Estadio Azteca.

• se comprarían 705 mil 517 lavadoras que representan un beneficio a una población que llenaría 27 veces el Estadio Azteca.

• se comprarían 625 mil 259 aires acondicionados que representan un beneficio a una población que llenaría 24 veces el Estadio Azteca.

• se comprarían 431 mil 429 letrinas que representan un beneficio a una población que llenaría 16 veces el Estadio Azteca.

• se comprarían 31 millones 241 mil 379 idas al cine

• se comprarían 25 millones 201 mil 669 kilos de bistec

• se comprarían 34 millones 646 mil 272 kilos de pechugas de pollo

• se comprarían 161 millones 785 mil 714 litros de leche

• se comprarían mil 412 millones de huevos

Incluso, con esta propuesta podríamos lograr que 213 mil 672 personas en el ámbito rural dejaran la pobreza extrema durante un año.

Tons, que ya le bajen ¿no? Esta reducción sería una señal de que les importamos, no hacerlo es echarle más leña al fuego de una hoguera que no está para bollos.


********************

* Propuesta cocinada por muchas manos pero, de manera relevante, por Rogelio Gómez Hermosillo.

** Un agradecimiento especial a Ángela Guerrero por su sugerencia de hacer comparativos más terrenales.


Fuente:

Cálculos propios con base en los precios de electrodomésticos y alimentos publicados en la sección de “Quién es quién en los precios” de la Procuraduría Federal del Consumidor (consultados el 12 de septiembre de 2009); con base en el precio del equipo de cómputo “EMACHINES EL1600-06M” publicado en OfficeDepot; la población se calculó con 4 personas beneficiadas por artículo (que es el promedio de integrantes por hogar) y se consideró un aforo de 105 mil personas en el Estadio Azteca. Para la cifra de pobreza se usó la línea de pobreza extrema rural establecida por Coneval en 2008.

Los artículos seleccionados (excepto el aire acondicionado, el horno de microondas y las computadoras) forman parte del grupo de artículos que, en su voz, comprarían los más pobres en caso de tener dinero (Encuesta “Lo que dicen los Pobres”, Sedesol, 2004).

1 comentario:

  1. esperaba con ansia este post, algo más político de lo que esperaba, espero que las cosas vayan bien por allá, saludos a ambos dos...

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